LAS CUATRO ANCIANAS Cuatro sentadas, una morena, tres canas. Plumas, pelos, alhajas, risas, tropiezos y pausas. ¡Cuánto saben y cuánto callan sentadas en corro las cuatro ancianas! Sombreros, horquillas, manchas, sonrisas postizas y maquilladas. Ojos sin miedo con cientos de patas engalanados con gruesas gafas. ¡Cuánto saben y cuánto callan sentadas en corro las cuatro ancianas! La muerte y la sombra no las alcanzan, la sangre y la vida aún las reclaman. Céntimo a céntimo, página a página brindan, reparten, narran y pagan. Hilos, botones, agujas y lana, ¡Qué manos tienen las cuatro ancianas! Al caer la tarde se abren los paraguas ¿Quién las recuerda?, ¿quién las acompaña? Se llevan mis respuestas dibujadas en sus caras, arrastran los recuerdos a mi lado cuando pasan. A la misma hora todas las semanas, se reúnen y juegan las cuatro ancianas, hablan con todos y no dicen nada, sentadas en corro, reparten las cartas. ¡Cuánto saben y cuánto callan sentadas en cor...