CRONICA I (Oda de amor adolescente 💛💏💚😁)



Odiando a alguien, no sé a quien,
comenzó un año, casi dieciséis.
¿Descontenta por algo? ¡Porque había que estarlo!
Descubrí que era el miedo escondido de antaño.

Muy fría, muy seria, calculando palabras,
sin hacer ningún caso a miradas extrañas,
olvidé, como actor, cometiendo el error,
de no abrir los ojos del buen espectador.

Rompiendo en pedazos caretas pintadas
con lindos colores y sonrisas cándidas,
fijándome sólo en una o dos
que eran más sobrias de poco esplendor.

Unidos estaban ya los personajes
para la función y puestos sus ropajes.
Alguno que otro después se presentó
buscando una brecha para entrar en acción
e intentar desunir la representación.
Fueron expulsados inmediatamente,
¡con nuestros actores era suficiente!

Estábamos contentos los de la compañía
hasta que pasó lo que yo no me temía:
dos interesantes y altivos artistas 
con pinta de hippies y algo altruistas
vinieron a vernos en alguna actuación
para llevar a cabo su proposición.

Tan distraída y sola vivía 
que no me di cuenta de lo que querían.
Ocupada sólo en largos ensayos
(pues la obra debía estar lista ya en mayo),
ninguna noticia llegó a mis oídos,
más todos los demás estaban advertidos.
Pasé por alto aquella intromisión
y más tarde lamenté tan grave decisión.

De poco sirvieron todos mis intentos,
de poco patear y chillar al viento,
la distancia era grande entre actriz y actor,
ya nunca podré subsanar ese error.

Mientras, los oyentes, con plena expectación
no salían de su asombro ante aquella situación
y paso a exponer a continuación
cómo proseguía tan trágica función.

Intentando guardar elegante compostura
cumplí los dieciséis sin aumentar de altura.
Entre el público encontré de todo y nada
pues estaban vacías las bien enmascaradas
arcas que en su día parecían encantadas.
No fue para mí una gran sorpresa, 
pues en ese tema no suelo ser la presa
y las cajas vacías antes tan hermosas
sólo observaban con cara de envidiosas.

Los baúles inocentes que pude descubrir
me ayudaron de algún modo a volver a sonreír.
Y esperando impaciente la próxima obra
me encuentro pensando en lo que falta y sobra,
para que no vuelva a suceder lo que 
aconteciome la última vez.

Ahora he aprendido una buena lección:
no salir a escena sin saber el guión,
pues quedarte en blanco en una función
significa cerrarte tu propio telón.


PAT LERENA
MADRID 1994

Comentarios

Entradas populares de este blog

FALTA DE CLARIDAD

RATAS

CADA POEMA